Palomita2022-03-14T14:27:41+00:00

Palomita (1985-1987)

 El boletín Palomita surge como iniciativa de un grupo de mujeres de la comuna de San Miguel que comenzó a reunirse a principios de los años 80 en una capilla del sector para reflexionar sobre política, realizar talleres de sexualidad, trabajo y derechos humanos, y para compartir sus problemas cotidianos. En un principio acudían alrededor de 10 mujeres, a las que poco a poco se fueron sumando más pobladoras. En ese marco, e inspiradas en el testimonio de Domitila Barrios de Chungará en el libro “Si me permiten hablar…”, el grupo Las Domitilas se formó en 1983, entre cuyas integrantes se encontraban Kathy Orellana y María Figueroa, quienes participaron más tarde de la creación de Palomita.
El boletín se creó en 1985 y finalizó en 1987, periodo en el que se publicaron 13 números, con un promedio de 10 páginas cada uno y casi sin secciones fijas. A pesar de que los escritos solían ser breves, abordaron temas muy relevantes y con gran profundidad, como la pobreza y carestía económica, la violencia hacia las mujeres, la importancia de la formación política y organización entre mujeres, los estereotipos de género en los medios de comunicación y su relación con el capitalismo, el feminismo y su historia, el trabajo doméstico, la situación de la mujer pobladora, la represión política, la democracia, entre otros. Además, dichos textos solían ir acompañados de ilustraciones, lo que contribuyó a complementar los contenidos presentes en cada número. La mayoría de los artículos no lleva firma, y los que poseen autoría se presentan mediante apodos. Respecto a su distribución y circulación, es importante señalar que fue apoyada por la Red de Prensa Popular, agrupación de la cual participaban y que fue crucial en el desarrollo de un movimiento de comunicación desde las organizaciones populares.
En términos políticos, la publicación sostuvo que existía una dominación y violencia contra las mujeres tanto en el espacio privado como en el público, refiriéndose a la violencia psicológica y física en el hogar y a la económica y política-sexual. Esta realidad fue abordada en términos específicos, por ejemplo, cuando se refirieron a la carga que suponía para su género el trabajo doméstico y la maternidad, en tanto ocupaba gran parte del tiempo de la mujer sin recibir remuneración; cuando narraron los golpes que recibían por parte de sus maridos; cuando denunciaron la exclusión histórica que sufrían en los espacios de deliberación política, etc.
En lo que competía a su situación particular de mujeres pobladoras, las Domis aludieron permanentemente a la carestía económica, la pobreza y las malas condiciones de vivienda en que se encontraban y que las afectaba especialmente como mujeres. Pero no solo problematizaron la dimensión material de su condición, sino que también se refirieron al plano cultural, abordando el rol de los medios de comunicación en la reproducción de estereotipos inalcanzables de mujeres rubias, así como en el fomento al consumo, con el fin de satisfacer la acumulación capitalista. 
Por todo ello, indicaron que la liberación de las mujeres no se lograría sin eliminar los prejuicios, traumas, injusticias y opresiones que habían sufrido. Para lograrlo era necesario instalar una democracia pluralista que impulsara la participación activa de las mujeres, terminando con las exclusiones históricas que habían sufrido.

Cómo citar este texto:

Schroder, Daniela, Valentina Salinas y Luz María Narbona. «Vamos mujer». Boletinas feministas. http://boletinasfeministas.org

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